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Aunque no lo crean, yo tengo madre

@Solus_Lupus_PR

Antes que empiece a leer ésta nueva columna, les informo; que a diferencia de la creencia popular; yo si tengo madre. ¡Es cierto, no pongan esa cara! Y para información de los políticos en el Palacio de Santa Catalina y el Capitolio, de los cuales tengo conocimiento mencionan mi nombre acompañado de varias palabras soeces; tengo madre y tremenda madre que me gasto. Ahora, en lo que sus cerebros digieren esa información, aquí mi columna en honor a las madres.

En el refranero popular (no solo del PPD, por favor) se dice que “madre solo hay una”. Y es bien cierto; pero cuando se es un niño o por lo menos más pequeño e inmaduro, quizás eso no se valora como se debería. Aquí lo que conozco de propio y personal conocimiento sobre las madres.

Tengo unos … tantos años. Solo diré que estoy levemente usado, y no muy maltratado. Cuando era pequeño, mejor dicho, cuando era un niño (nunca fui muy pequeño que digamos), mi madre una menuda mujer de unos 5 pies; crió a sus hijos con mano firme. Dejo su trabajo para criarnos, aún a costa de un ingreso familiar muy precario y muchas limitaciones. Era la época en donde se disciplinaba con un cocotazo, algún correazo; quizás un buen pellizco o una sola mirada bastaba para pararnos en seco y dejar de hacer lo que estuviésemos haciendo. Si te regañaban, bajabas la mirada, no se protestaba, no se gritaba. Había un gran respeto hacia las madres y padres. Salí de una familia bien humilde, que no tuvo nunca Cable TV, aunque si llegué a tener un Atari; y un VCR. Obviamente esas cosas se ganaban, y se valoraban como oro. Mi madre menuda como era, aunque firme; era amorosa, aunque yo y mis hermanos quizás no lo veíamos así. De adolescente no tuve carro sino hasta que cumplí los 23 años, viajaba en guagua a la universidad. Universidad privada; no por qué mis padres fueran personas pudientes, sino por qué según ellos decían (y no los malinterpreten), que en la UPR siempre había algún problema y no querían exponernos a semejante peligro. Yo casi imaginaba una tribu caníbal esperando a los estudiantes en sus portones para atarlos a estacas, comernos o quemarnos vivos. Luego con el tiempo me di cuenta que no eran caníbales, eran Fupistas; lo que era aún peor, porque carecían de la higiene que los caníbales si tenían. Celular tuve cuando me casé, al igual que el Cable TV. Me sentía como un miembro de la comunidad Amish que había logrado escapar de el encierro y carencias modernas por toda mi juventud.

No, ahora más en serio. Nunca vi o valoré como se supone, las cosas que mi madre sacrificó e hizo, para educarnos, criarnos de buena forma, y que tanto yo como mis hermanos saliéramos personas de bien. Y aunque algunos del PPD y/o otros partidos no lo crean, tuvo éxito. Debo admitir que cuando mi madre se enteró que yo era estadista, por poco infarta; pues ella que es popular, pensó que había fracasado en su encomienda sagrada de criarnos y hacernos personas de bien. Sabrá Dios cuantas velas prendió, cuantas oraciones me dedicó; pero luego de varios años, ya respeta mi decisión o por lo menos piensa que “el no tenía por que salir perfecto después de todo”.

Con el tiempo me casé con una mujer maravillosa. Buena esposa y con el tiempo nos convertimos en padres. Mi esposa resultó ser una excelente madre también. Y es ahora, con unos cuantos años más en mi bagaje de vida, y la madurez que con esos años se adquiere; que valoro lo que son las madres y lo sacrificado que es serlo. Luego de varios chicos, he visto a mi esposa florecer. Mi esposa es toda una profesional, se ha desarrollado en su carrera, pero es en el papel de madre, donde ha logrado demostrarme el poder de la mujer y como evoluciona en su papel de madre. Mi esposa cada rato dice que ella tiene un hijo adicional; ya que yo soy algo así como otro “play partner” de mis hijos. Y que quede claro que yo también participo activamente en el papel de ser padre, pero no soy competencia para mi esposa. Nos complementamos, pero jamas podría substituirla. Veo todos los días muy orgulloso, como mi esposa es amiga, consejera, maestra, cómplice de mis hijos; o sea simplemente madre. Una madre ejemplar, demás está decir.

Pero así como mi madre y mi esposa; Puerto Rico está lleno de excelentes madres que todos los días dejan de ser ellas para ser madres. Esas madres que a diario sacrifican muchas veces sus carreras, para ser las guías de esa generación de boricuas que va subiendo y que son nuestro futuro como sociedad. Algunas de esas madres son profesionales y practican su profesión, otras abandonan sus intereses y los substituyen por los de sus hijos e hijas; otras que por “equis o ye” no pueden tener su propios hijos, adoptan. Otras además de sus propios hijos, ayudan a levantar el futuro del país en labores a favor de la niñez. En fin mis amigos lectores; que allá afuera hay toda una horda de madres que sacan la cara a diario por los suyos y por el país. Muchas no las conozco, otras forjaron y forjan mi vida; pero al fin y al cabo hay madres allá afuera formando y delineando nuestro futuro y las vidas de muchos. Todos tenemos madres a las cuales honrar en el día de mañana; e incluso hasta yo tengo madre. ¡Feliz día de las madres a todas!

@Solus_Lupus_PR

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