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Amor a Primera Vista

@RgRgarcia03

Amor a primera vista y…

Fue un verano de 1988 cuando llegué a esta bella isla de Puerto Rico. Rodeada de mares y playas que encantan al que las ve, con un Yunque precioso y lleno de vegetación. Las luces adornaban la isla en esa mágica noche que me hacía descubrir mi destino final en donde me establecería.
Este primer párrafo parece sacado de una novela, pero no lo es. Es la realidad de alguien que atesora lo que tiene y que quiere para sus hijos y demás generaciones algo mejor, una relación permanente con una gran nación. Hoy he decidido contar algo de mi historia para que todos entiendan el valor de un partido que es el instrumento de justicia social para nuestro pueblo. El Partido Nuevo Progresista representa la unión permanente con los Estados Unidos, y todos sabemos el valor de esto.

A mi llegada en el 1988 estaba en el poder Rafael Hernández Colón. En ese momento yo no tenía idea de lo que significaba el Estado Libre Asociado, ni la lucha que vivía el Partido Nuevo Progresista por lograr la estadidad para Puerto Rico. Venía a esta isla a realizar un trabajo que me acercaba más a la Independencia o el Estado Libre Asociado que a la Estadidad. Eso me podía ubicar a mí, de entrar a la política, en el Partido Independentista o en el Partido Popular, era lo más lógico. Pero de la lógica a la convicción, el camino es muy largo. Desde el primer momento que escuché hablar de política y comencé a hacer mi análisis de lo que era mejor para Puerto Rico, no dude en decirme que la estadidad era la única vía de llevar a los puertorriqueños a un mejor mañana.

Comencé a buscar datos históricos sobre un partido que luchaba, en ese momento, por regresar al poder, enfrentándose Rafael Hernández Colón a Baltasar Corrada del Río. Esa campaña electoral pudo haber decidido mi inclinación política al PPD, ganó Hernández Colón, pero no fue así. Me incliné por el partido derrotado. Lo hice porque los datos que encontré me llevaron a comprender que el PNP era un partido del pueblo y para el pueblo, un partido de justicia social, era lo que yo buscaba. A partir de ese momento histórico, me enamoré de este partido.

Ya para el año 1998 cualifico para solicitar la ciudadanía americana, y no dude en hacerlo. Después de participar, desde la agencia en que trabajaba, en las campañas de 1992 y 1996, me llega la gran oportunidad de votar en el plebiscito de 1998. Contaba las horas y los días en espera que mi cita para la ciudadanía llegara antes de esa fecha. Saben que, no llegó antes de la fecha de cierre de registro electoral, pero si luego. Con mucho orgullo juramenté como ciudadano de la Gran Nación Americana, y ha sido uno de los momentos más emocionantes de mi vida. Benditos ustedes y mis hijos que nacieron en esta tierra, pero más bendito yo que la escogí y que escogí ser ciudadano de la gran nación Americana.

Desde ese momento para acá he participado de todos los procesos electorales de nuestro partido y lo seguiré haciendo por el resto mis días.
Muchos se preguntarán por qué yo cuento esta historia. Lo hago para que tomemos conciencia del momento histórico que estamos viviendo. Para que nuestros líderes sepan que las decisiones que tomen hoy afectarán nuestro partido mañana, que el PNP es de todos y no de algunos, que las luchas individuales afectan al colectivo y que no es lo mismo ser uno que ser todos. Yo quiero ser parte de todos no mi mismo.

Han pasado ya 25 años desde ese momento en que yo llegué a Puerto Rico, hoy las circunstancias del partido son similares. Al igual han pasado 46 años desde que fue fundado el partido en la cancha Manuel Carrasquillo Herpén de Country Club, Carolina. Hoy las circunstancias son similares.

Traigo el tema histórico del nacimiento del partido y lo comparo con mi decisión personal, porque es el momento de pensar en el PNP. Es un buen momento para que el Dr. Hernán Padilla presente una nueva resolución, como la del 20 de agosto de 1967, una resolución de unidad, de restablecer los valores del partido, de regresar a la base, de ponernos un norte definido hacia la estadidad. Es el momento que regrese Don Luis Ferré, que nos diga que “La razón no grita, la razón convence”. La hora de que llegue Romero Barceló y nos encamine a las marquesinas llevando un mensaje de unidad y propósito. Que venga Pedro Rosselló y nos recuerde que la “Patria se hace trabajando”. Que venga Baltasar Corrada, Carlos Pesquera, Luis Fortuño y muchos más para que el partido y los líderes despierten. No es hora de candidaturas es hora de trabajo y de reorganización del PNP.

Hoy con mucha humildad me dirijo a ustedes, nuestros líderes, no con el propósito de criticar, lo hago en el ánimo colaborar. De expresar un sentir de muchos de esos 850 mil progresistas que componemos este glorioso partido. Han pasado apenas cuatro meses desde perdimos las elecciones y hemos perdido cuatro meses en tomar decisiones. Nos interesan más nuestros intereses personales, que el colectivo. Nos interesa más quién dirigirá la Cámara o el Senado que el mandato por la estadidad. Nos interesa más la alcaldía que la decisión del pueblo de decirle no a la colonia. Nos concentra más los asuntos personales que el desgobierno que hay en Puerto Rico. Nos interesa todo, más que el Partido Nuevo Progresista.

Mis queridos hermanos me despido con el tema de la canción de Gilberto Santa Rosa que dice: “Pido una Paz para esta guerra”.

Y… una vida eterna con la Estadidad y el Partido.

@RgRgarcia03

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2 thoughts on “Columna de Raul: Amor a Primera Vista

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