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Te presento a Raphael Lemkin:

Por: Denisse Lebrón Matta (@denisselebron)

Quiero darle las gracias al amigo Solus_Lupus por permitirme, una vez más, exponer mis puntos en su blog, pero quiero agradecer a todos y cada uno de quienes leyeron mi columna anterior y a estado51prusa por haberla publicado en su blog…

Desde hace 3 meses, Puerto Rico se ha visto en medio de un debate interesante que, a su vez, ha rebasado los límites, convirtiéndose en una guerra sin cuartel entre quienes defienden su derecho fundamental a la Libertad de Expresión (establecido en la Primera Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos y en la Carta de Derechos, Artículo II de nuestra Constitución) y algunos miembros del sector LGBTT, quienes denuncian ser víctimas de crímenes de odio, gracias a las expresiones discriminatorias que se hacen en su contra, a diario, en los medios.

Todo comenzó con el cruel asesinato del PUBLICISTA José Enrique Gómez Saladín, perpetrado el 30 de noviembre de 2012. La lamentable noticia se supo luego que allegados al joven postearan en las redes sociales su fotografía alertando que estaba desaparecido. Pocos días después, su cadáver es hallado parcialmente quemado y con varios golpes en la cabeza. Entre sus asesinos se encontraban 2 varones y 2 mujeres. Una de ellas es hija de un pastor evangélico, dato que la prensa se encargó de sacarle punta como parte de su persecución al sector cristiano. Según la Policía y luego el FBI siguió investigando, por tratarse de “carjacking”, se obtuvieron datos relevantes, pero controversiales. Además de saberse que José Enrique era casado y que el punto de encuentro entre él y sus sicarios fue la calle Padial en Caguas, se supo que esa calle por la noche se convierte en un foco de prostitución masculina y femenina. Que en la conversación que tuvo con su esposa, le dijo que salía del hotel La Concha, en San Juan, e iba a comer antes de ir a la casa. Que luego montó en su auto a los 4 jóvenes, primero a las damas, más adelante a los caballeros. Que aparecieron fotos de él acompañado por uno de los varones en una ATH. Por último, que los asesinos lo planificaron todo para robarle y asesinarlo.

El 4 de diciembre, en el desaparecido programa SuperXclusivo de Wapa TV, el titiritero Antulio “Kobbo” Santarrosa soltó la bomba dando dichos datos. Sin embargo, tanto ese día, como los siguientes, las gacetas colonialistas de Primera Hora, El Nuevo Día y Noticel reseñaron la noticia con los datos que Kobbo dió en su programa. La Comay cuestionó porqué y para qué José Enrique fue a la calle Padial si de la información surgía que horas antes le dijo a su esposa que estaba en San Juan, que comería algo y regresaría a su casa. Esa noche, un grupo compuesto por allegados a José Enrique, colegas y miembros de la comunidad LGBTT (con la “guía espiritual” del dios Pedro Julio Serrano, en adelante PJS) crearon la página en Facebook “Boicot a la Comay”. Su objetivo, amenazar a los auspiciadores del programa para desaparecerlo del aire en 2 meses. Sus razones, según el grupo y PJS, que Kobbo había destruído reputaciones y se burlaba de negros, dominicanos, personas obesas y gays. Que su programa al ser visto por tanta gente, gozando del primer lugar en la mayoría de las encuestas, promovía el odio, por tanto, aportaba a que se perpetraran crímenes de odio hacia el sector LGBTT. Ello tuvo como consecuencia que al comienzo del presente año Kobbo renunciara. La decisión se debió a que el presidente del canal, Joe Ramos, condicionó el programa para que fuese grabado y, todo comentario que hiciera la Comay o Héctor Travieso que pudiera ser ofensivo para cualquier sector, sería editado. Ramos asume tal postura contra Kobbo pese al apoyo masivo que el pueblo dió al programa al saber del boicot, tanto que los ratings se dispararon alcanzando hasta 30 puntos de share.

Dado a esta controversia, antes de Kobbo perder su programa en las redes sociales se creó el grupo “Boicot a Pedro Julio”. Este no ha gozado del mismo apoyo que “Boicot a la Comay”, apoyado por figuras de la farándula, ya que ellos interpretan que la base del boicot es la homofobia, lo cual es totalmente FALSO. La primera página de ese boicot fue cerrada por Facebook cuando contaba con cerca de 2,000 seguidores. Las razones que me llevaron a escribir esta columna fueron: 1) el debate que tuve unas semanas atrás con seguidores de Twitter, entre los que se encontraba un joven de la comunidad LGBTT alegando que era una estupidez de PJS hablar sobre crímenes de odio cuando todos los crímenes que se cometen son de odio, lo cual no es correcto. 2) En otra ocasión, el creador del “Boicot a Pedro Julio” posteó un Tweet citando la Ley Matthew Sheppard para establecer que con ésta se comenzaron a tipificar dichos crímenes, lo cual tampoco es correcto. Esta fue creada en Estados Unidos para tipificar como delito los crímenes de odio contra la comunidad LGBTT, pero de ahí no parte la historia de la tipificación de los crímenes de odio como delito.

Es natural que con la desinformación que sufrimos de los medios él lo creyera así, ya que la prensa, en especial la escrita, ha aprovechado su poder para: Endiosar a PJS. Reseñar comentarios homofóbicos dichos por políticos del PNP, mientras justifican los expresados por políticos del PPD, partido al que se ha unido PJS con el fin personal de vengarse del PNP por no aceptar sus posturas cuando perteneció a éste. Criminalizar, junto al PPD y a PJS, la marcha pro familia, llevada a cabo el 18 de febrero, haciéndole creer al pueblo que se trató de una manifestación de odio hacia la comunidad LGBTT. Minar la credibilidad de los jueces de nuestro Tribunal Supremo por decidir en contra de la adopción por parejas del mismo sexo, controversia que discutí en mi columna anterior “Comencemos por el principio”.
El efecto que ha tenido las acciones de PJS y el PPD ha sido devastador para el sector que él dice representar ya que ha llevado al pueblo, incluso a muchos miembros de dicha comunidad a cuestionar porqué tiene que tipificarse en nuestro Código Penal el agravante de crimen por odio, además de despertar o reforzar el odio de muchos hacia ese sector. PJS, en sus constantes pautas, menciona activistas como Mahatma Gandhi, con quien fue erróneamente comparado. Y si se acuerda, menciona a Martin Luther King, Jr. a quien no sólo los afroamericanos le deben que se haya aprobado el Título VII de los Derechos Civiles, sino también las mujeres, los extranjeros e incluso los gays. Este Título recoge el discrimen por raza, color, sexo, género y origen nacional. Sin embargo, siendo el crimen de odio un tema tan neurálgico durante estos meses en la Isla, PJS ha olvidado ir a la raíz del tema, al no mencionar quien realmente jugó un rol fundamental en el reconocimiento y tipificación como delito, a nivel internacional, tanto del discrimen como del crimen de odio. Por lo tanto, te presento a Raphael Lemkin, el padre de la Convención Sobre Genocidio. A continuación, expongo los datos biográficos de este activista pro derechos humanos extraídos de la obra del Lcdo. Gonzalo Rodrigo Paz Mahecha: “Raphael Lemkin, Padre de la Convención Sobre Genocidio”.

El 24 de junio de 1900, mientras los armenios eran masacrados por los turcos, al este de Polonia nacía Lemkin. Desde niño le fascinó leer. A los 12 años leyó Quo Vadis? de Henryk Sienkiewicz. Le espantaba que Nerón echara los cristianos a los leones, y le preguntó a su madre cómo el emperador pudo suscitar aplausos en el público. Bella, pintora, lingüista y estudiante de filosofía, educó en casa a sus 3 hijos, le explicó que una vez embarcado el Estado en exterminar a un grupo étnico o religioso, la policía y la ciudadanía se convertían en cómplices, en vez de ser guardianes de la vida humana. Luego de leer una lista horrorosa, decidió dedicarse a acabar con la destrucción de grupos étnicos. Su preocupación por la suerte de los grupos humanos, la maldad e impunidad con la que obraban los culpables fue su obsesión por 3 décadas.

En 1921, mientras estudia lingüística en Lvov leyó la noticia del asesinato de Talaat Pasha, el culpable de la masacre de los armenios, a manos de Soghomón Tehlirián, armenio que sobrevivió a la de su familia. Esto intrigó a Lemkin, quien comentó el caso con un profesor. Preguntó porqué los armenios no hicieron nada para arrestar a Talaat por la masacre. El profesor le explicó que no había ley por la que pudieran arrestarlo. Era justicia nacional en un escenario internacional. Dado a este suceso se cuestionaba ¿Porqué era un crimen que Tehlirián matara a un hombre, pero no que el opresor matara más de un millón? Le asombraba que la bandera de la “soberanía nacional” protegiera hombres que pretendían eliminar toda una minoría. Discutió con su profesor: “Soberanía significa conducir una política interior y exterior independiente, construir escuelas, hacer caminos… todo tipo de actividad dirigida al bienestar popular: La soberanía no puede considerarse como el derecho a matar a millones de inocentes”. Eran los estados, máxime los fuertes, los que hacían las reglas. La soberanía se tenía como concepto sagrado por encima de los derechos individuales a la justicia.

Lemkin tenía facilidad para los idiomas. Al dominar el polaco, alemán, ruso, francés, italiano, hebreo y yiddish, estudiaba filología, la evolución de la lengua, pero al leer la noticia del asesinato de Talaat, decidió estudiar Derecho. Investigó códigos legales antiguos y modernos para buscar leyes que prohibieran las masacres. Se mantuvo atento a la prensa y se aferró más a su investigación al oír de las masacres que se estaban dando en el nuevo Estado soviético. Mientras era fiscal, desde 1929, comenzó a redactar una ley internacional que comprometiera a su gobierno y demás países a impedir la destrucción deliberada de grupos nacionales, étnicos y religiosos.

Lemkin fue testigo de varios eventos que marcaron, aún más, su compromiso: 1) La fundación del Partido Obrero Alemán en 1919. Allí se presenta Adolfo Hitler e inicia la historia del nacional-socialismo (1920). 2) En 1923, tras un fallido golpe de estado, Hitler es condenado a 5 años de prisión, pero cumple 8 meses. Desde la cárcel escribe Mi lucha, lo que se convertiría en el evangelio del nazismo. 3) Hitler crea sus milicias de asalto la S.A. y la S.S. y las entrena contra comunistas, socialistas y judíos. 4) En enero del 1933, el Presidente Hindenburg lo nombra Canciller. 5) En febrero incendian el Reichstag, Hitler acusa a los comunistas, asumiendo todo el poder dictatorial al morir Hindenburg. 6) En octubre, se celebra en Madrid la Quinta Conferencia de la Oficina Internacional para la Unificación del Derecho Penal. 7) Alemania se retira de la conferencia general del desarme en Ginebra y de la Sociedad de las Naciones.

Lemkin tenía razones suficientes para temer lo peor. En septiembre de 1935, con la firma de Hitler como Führer y Canciller del Reich, se promulgó en Nüremberg la Ley “para salvaguardar la sangre alemana y el honor alemán”. En noviembre del 1938, destruyen en Alemania todas las sinagogas. En septiembre de 1939, los nazis invaden Polonia. Hitler redacta orden de eutanasia exclusivamente para exterminar a los judíos. La misma le da poderes ilimitados al dirigente Bouhler y al Dr. Brandt para eliminar todo judío que entendieran que padeciera alguna enfermedad incurable. Entre éstos estaban esquizofrénicos, oligofrénicos, epilépticos de brotes periódicos y, sólo a veces, homosexuales. “La solución final al problema judío” era parte del proceso de purificación más amplio para acabar con todo ser humano “imperfecto”, vidas “carentes de valor”. Se calcula que unos 6 millones de judíos fueron exterminados por los nazis.

En agosto de 1939, Hitler se reunió con sus jefes militares y pronunció un discurso lamentablemente célebre donde dijo: “Fue a sabiendas y despreocupadamente que Gengis Khan mandó a miles de mujeres y niños a su muerte. La historia lo ve sólo como el fundador de un Estado… El objetivo de una guerra no es alcanzar determinadas líneas geográficas, sino aniquilar físicamente al enemigo. Es de esta manera como obtendremos el indispensable espacio vital que necesitamos. ¿Quién menciona ya la masacre de los armenios hoy en día?”.
La radio de Polonia advierte sobre la invasión Nazi. Recomendó que todo hombre apto para pelear en la guerra escapara. Mientras Lemkin huía, vió a bombarderos alemanes explotar un tren lleno de refugiados y a unos niños acurrucados cerca de las vías. Muchos de sus compatriotas que huían con el murieron bombardeados, fatigados, de hambre y enfermos. En septiembre del 1939, Polonia es invadido por alemanes y soviéticos. Huyó por 2 meses hasta parar en casa de una familia judía religiosa quienes le dieron albergue. Se comunicó con su familia para avisarle que iría hasta la neutral Suecia para embarcarse a Estados Unidos en donde se decidiría todo y así lo hizo.

Gracias a un profesor de la Universidad de Duke, con quien tradujo el Código Penal polaco al inglés, consigue un puesto de catedrático para enseñar derecho internacional. En abril del 1941, arriba a Estados Unidos. Al llegar le pidieron que diera un discurso en una cena con el presidente de la universidad. Alentó a los estadounidenses a que actuaran como el embajador Morgenthau en el caso de los armenios. Pese a que sabía que su familia corría peligro en Europa, se dedicó a informar sobre los crímenes de odio que Hitler estaba cometiendo. Estados Unidos creía que los Nazis luchaban contra los ejércitos de Europa. Al informar que exterminaban a los judíos, las reacciones de los funcionarios gubernamentales fueron de indiferencia e incredulidad. Al par de días, Estados Unidos recibe la declaración de guerra de Hitler, situación que aprovecha para hacerse escuchar más. Entre el 1942-44 es contratado en varias agencias federales por su pericia en derecho internacional.

En 1944, mientras trabajaba para el Departamento de Guerra se acercó al presidente Roosevelt, quien le solicita que haga un memorando de una página sobre el exterminio de los judíos. En el mismo sugiere que Estados Unidos adopte un tratado que impidiera la barbarie e insta a que aliados declaren la protección de las minorías europeas como meta central de la guerra. El presidente se negó a aplicar lo sugerido por Lemkin. Con la falta de interés de Roosevelt respecto al exterminio de los judíos, entendió que los políticos siempre pondrían sus propios intereses por encima de los ajenos. Que para influir en la política estadounidense debía hacer llegar su mensaje al público, quien a su vez presionaría a sus líderes. Los aliados se negaron a denunciar las atrocidades de Hitler, pero asilaron a judíos de Europa, bombardearon ferrocarriles que iban a campos de concentración nazis.

Convencido de su causa y aprovechando sus estudios en lingüística y filología, Lemkin comenzó a buscar un término que describiera los ataques a todos los aspectos de la nacionalidad: físicos, biológicos, sociales, culturales, económicos y religiosos. Entonces escoge el término genocidio (geno término griego que significa familia, tribu o grupo, cidio término en latín que significa matar). Describe el genocidio como plan coordinado de diferentes acciones para destruir fundamentos esenciales de la vida de grupos nacionales con el propósito de aniquilarlos. Advierte que este crimen tiene el objetivo de desintegrar instituciones políticas y sociales, la cultura, los sentimientos nacionales, la religión y la existencia económica de grupos nacionales y la destrucción de la seguridad personal, la libertad, la salud, la dignidad e incluso la vida de individuos que pertenecen a tales grupos. El genocidio se dirige contra el grupo nacional como entidad y las acciones implicadas contra individuos como miembros del grupo nacional.

Lemkin establece la responsabilidad colectiva ya que la destrucción de Europa no se hubiera realizado si el pueblo alemán no hubiera aceptado con libertad el plan nazi y participado en su consecución. Para él era inaceptable que funcionarios superiores alegaran que cumplían órdenes. Luego, algunos autores calificaron estas conductas como comisión por omisión del crimen. El elemento intencional se convierte en un elemento definitivo que permitirá diferenciar este crimen de los crímenes contra la humanidad.

En abril de 1946, creó varias propuestas a las Naciones Unidas invitándolas a firmar un tratado internacional que tipificara el genocidio como crimen internacional, ocurriera en tiempos de paz o guerra. Pese a que se presentó en Nuremberg para que los acusados fueran condenados por genocidio, sólo logró que incluyeran cargos por genocidio. Por primera vez, se escuchaba este término en un espacio internacional. Finalmente se decidió que los actos cometidos antes de que estallara la guerra no eran punibles. En octubre, presenta ante la ONU los mismos argumentos que presentó en España en 1933. Fiel a su lógica de que Países poderosos pueden defenderse con armas, pero los pequeños necesitan la protección de la ley, redactó una resolución firmada por representantes de Cuba, India, y Panamá, como patrocinadores, y con el apoyo de la delegación de Estados Unidos, logró que se incluyera la resolución en la agenda de la Asamblea General.

En 1948, por pedido del secretario general de la ONU, preparó el primer borrador de la Convención sobre Genocidio y el 9 de diciembre, la Asamblea General votó y aprobó la Convención para la prevención y sanción del genocidio. Por primera vez, las Naciones Unidas adopta un tratado sobre derechos humanos. Lemkin, el campeón de la Convención, pensó que nunca llegaría ese día. Cuando lo hizo, estaba de pie en la galería de prensa del Palais de Chaillot en París, y no quitó los ojos del debate de la Asamblea General, controlándose para no interferir. Llegó la votación, 55 delegados votaron por el sí, ninguno votó en contra. Lemkin dedica todos sus esfuerzos a lograr que los Estados ratifiquen la Convención. Era necesario que, al menos 20 Países, ratificaran. Envió cartas en varios idiomas a líderes de los principales partidos políticos, dirigentes de grupos de mujeres, cívicos privados, sindicatos y directores de periódicos importantes. Pedía a su contacto que estimara la influencia de judíos en los diversos Países. Arrinconó a intelectuales como Pearl Buck, Bertrand Russell, AIdous Huxley y Gabriela Mistral, quienes publicaron una petición en el New York Times en noviembre de 1947. En octubre de 1950, el vigésimo País ratificó el Convenio sobre Genocidio. Estados Unidos ratificó en 1988, bajo el gobierno de Ronald Reagan.

Lemkin fue nominado para el Premio Nóbel de la Paz varias veces durante la década del 50. Comenzó una historia del genocidio en 4 tomos. Su esfuerzo fracasó pues los editores consideraron que era un serio riesgo comercial. Acto seguido trató vender su auto-biografía, llamado “El hombre totalmente extraoficial”, pero según el New York Times, obtuvo igual desilusión. Finalmente el 28 de agosto de 1959, murió de un ataque cardíaco, luego de 3 décadas de lucha para lograr la prohibición del genocidio. Está sepultado en el cementerio de Mt. Hebron de Queens, Nueva York. A su entierro asistieron 7 personas. Su lápida reza: “Doctor Raphael Lemkin (1900-1959), Padre del Convenio sobre Genocidio”. En 1994, la Fundación Carnegie para la paz, publica su obra El Dominio del Eje sobre la Europa Ocupada.

Gracias a este Convenio sobre Genocidio, Alemania es el primer País en añadir a su Constitución, en 1949, la siguiente cláusula: “La dignidad del ser humano es inviolable. Todos los hombres son iguales ante la Ley.” Varios países la acogen en su Constitución, en especial los que ratificaron el Convenio Sobre Genocidio. En Puerto Rico se hizo lo propio en la Carta de Derechos (Artículo II) el cual reza: “La dignidad del ser humano es inviolable. Todos los hombres son iguales ante la Ley. No podrá establecerse discrimen alguno por motivo de raza, color, sexo, nacimiento, origen o condición social, ni ideas políticas o religiosas.” Al reconocerse el discrimen y crimen de odio como delito a nivel internacional, abrió la puerta para que activistas de derechos humanos, posterior a Lemkin, como Martin Luther King Jr. tuvieran un fundamento de donde partir contra el genocidio. Aunque el Título VII de Derechos Civiles del 1964 se fundamenta en la Enmienda 14 de la Constitución de los Estados Unidos, no cabe duda que este gran paso de Raphael Lemkin también influyó en la redacción de dicho Título.

¿Por qué te presento a Raphael Lemkin?
Es sumamente necesario que comprendas de donde surge la doctrina del discrimen, del crimen de odio y los hechos históricos que llevaron a este jurista a establecerla. Es indispensable que toda Nación civilizada incluya en su Constitución la prohibición del discrimen y el crimen de odio, de lo contrario dicho País abriría la puerta para que se practique el genocidio contra aquellas minorías que no sean del agrado del Estado, la sociedad o de ciertas organizaciones. Aunque tipificar el crimen de odio y el discrimen no es un remedio infalible para evitarlo, sí le ofrece al perjudicado el remedio legal para defenderse. Por ende, la política pública que se persigue, al diferenciar el crimen de odio de otros crímenes, es castigar el discrimen para evitar el genocidio.

El elemento intencional es el que va a establecer si el crimen fue de odio o no. Tiene que haber la intención de lastimar o matar a la persona por pertenecer a cierto grupo minoritario. Por lo tanto, no es lo mismo cuando se asesina a una persona bajo coraje, causado por el calor de una discusión (locura momentánea), o porque no queda otra opción para proteger su vida (defensa propia), que asesinar porque odia a esa persona, quien no ha hecho nada para merecer ese odio, sólo porque tiene unas características físicas, culturales o simplemente una forma de pensar distinta a la del asesino. El caso de José Enrique fue, sin duda, un crimen de odio. Sus sicarios planificaron de manera coordinada como las damas engañarían al joven con la intención de asaltarlo y matarlo. En los hechos se dió, además, una característica distintiva del crimen de odio: la tortura. Sin embargo, lo fue también el asalto que sufrió la conocida animadora Sandra Zaiter. Su asaltante, en menosprecio a su condición de paraplejía que la tiene atada a una silla de ruedas, aprovechó su estado de indefensión no sólo para asaltarla, también para golpearla. A este hecho, reaccionó mayormente el Pueblo, pero no la misma cantidad de figuras públicas, ni con la misma intensidad cuando la muerte del joven publicista, ni tampoco se señaló como crimen de odio.

Quienes coordinaron el “Boicot a la Comay”, han demostrado que no fue su finalidad la de combatir el discrimen y el crimen de odio. Luego que Kobbo desapareció de los medios, siguen habiendo programas radiales y televisivos donde emiten comentarios denigrantes hacia las minorías que la Comay ofendía, como el programa que comenzó en su lugar: Lo Sé Todo, donde Rocky The Kid se burla constantemente de todo el mundo, además, de ser moderado por Topy Mamery, quien es conocido en la Isla por ofender a sus compañeros de los medios y a políticos con epítetos discriminatorios. Este grupo no ha reaccionado a tales comentarios porque no ofenden a su comunidad.

Por otro lado, le hicieron un boicot a la ex asesora Heidi Wys por llamarle “promiscuo asqueroso” a PJS. Sin embargo, éste le “perdonó” comentarios mucho más ofensivos expresados por los miembros del PPD Wilfredo Díaz y Víctor Vasallo donde ambos comparaban a los homosexuales con pedófilos. Comentario totalmente denigrante, en contra del grupo en general, e incorrecto. Las estadísticas establecen que la mayoría de los pedófilos son heterosexuales. Con su ambivalencia han politizado el movimiento contra el crimen de odio, pretendiendo convertirlo en un arma contra el PNP y en un derecho exclusivo de la comunidad LGBTT. Con ello han lacerado su credibilidad ante el Pueblo quien le recrimina que distingan los crímenes por odio de los demás, lo cual es totalmente comprensible.

No podemos pretender luchar por los derechos de la comunidad LGBTT mostrándole al Pueblo una conducta egoísta, exclusiva e hipócrita. Los activistas de derechos humanos que han tenido éxito, como Raphael Lemkin y Martin Luther King Jr. incluyeron a todas las minorías afectadas en sus movimientos. Lemkin no luchó exclusivamente por los judíos polacos, lo hizo por todas las minorías que exterminaban en Europa y en la Unión Soviética. Precisamente por eso es que redacta una ley que fuese aprobada a nivel internacional y no sólo limitándose a Polonia. Mientras que Martin Luther King, no sólo peleó por los derechos de los afroamericanos, sino también por los de las mujeres, extranjeros y las diversas razas que ya formaban parte de la Nación Norteamericana.

Sin embargo, la jurisprudencia federal ha demostrado que las minorías no logran ser respetadas, ni se ganan su lugar en la sociedad por el hecho de que tengan derecho a la igual protección de las leyes. Por ejemplo, con respecto a los afroamericanos, inmediatamente después de aprobarse el Título VII, surge el caso de Heart of Atlanta Motel vs. U. S. 379 U.S. 241 (1964). En el mismo, una pareja de raza negra, quienes viajaban por carretera, solicitaron un cuarto en un motel ubicado a las afueras de Atlanta. Era el único hospedaje que había en la zona, pero éste se negó a hospedarlos por ser negros. Pese a la aprobación de dicho Título predominaba aún la doctrina de “Separados, pero iguales”. En ésta, el tribunal fundaba sus decisiones para seguir manteniendo la segregación racial y el trato disparejo por raza, color u origen nacional. No es hasta que llega este caso al Tribunal Supremo Federal que se establece que dicho trato discriminatorio era prohibido en facilidades públicas si afectaba el comercio interestatal. En otras palabras, fue el factor económico el que influyó en la decisión del máximo foro federal. Tiene que existir una relación causal entre el daño sufrido y el discrimen, además, el perjudicado tiene que pertenecer al sector discriminado.

En Puerto Rico, según el censo de 2006, el 25% de la población no es blanca, ésta se compone de negros, mulatos y mestizos. Según, la Americans with Disabilities Act del 1990, según enmendada, para el 2005 el 26% de la población en Estados Unidos, tiene un impedimento o limitación física, mental o sensorial que no le permite llevar a cabo, al menos, una tarea de la vida cotidiana. Dicho sector en la Isla, según el Nuevo Día del 9 de junio del 2012, en su reportaje “Salto en los números de Incapacitados” (por el periodista José Rodríguez) en los últimos años ha aumentado en un 23%. Ello ha sido uno de los motivos principales para que nuestra fuerza laboral haya disminuido a 40%. Muchas de estas personas “incapacitadas” no cualifican para ayudas del seguro social por encontrarse en edad productiva y por su incapacidad ser mínima. Sin embargo, son discriminados por su condición y no consiguen un empleo en donde estén dispuestos a brindarles los acomodos razonables correspondientes para trabajar. Ambos sectores, los negros y las personas con capacidades especiales, en su mayoría viven en la pobreza. Con respecto a la comunidad LGBTT, según el Nuevo Día, en su edición del 14 de septiembre del 2012, un 10% de la población puertorriqueña pertenece a dicho grupo.

A ello me referí en mi columna anterior cuando dije que era necesario comenzar por el principio. Las estadísticas publicadas por el Nuevo Día confirman que el discrimen hacia personas de raza negra e impedida es mayor que hacia los gays y ha establecido una barrera en el crecimiento económico del País. Si un grupo pro derechos humanos no es inclusivo, no educa y no lucha con evidencias que demuestren que dicho rechazo u odio hacia ellos, ha sido igual para otros y que no sólo atenta contra la dignidad de todos los miembros de esos sectores, sino que también influye en el decrecimiento económico del País, será ignorado y odiado. Esa ha sido la situación que ha enfrentado la comunidad LGBTT en los últimos meses. Por ende, aunque cuenten con el apoyo de la Legislatura y del Gobernador, mientras el Pueblo no vea una actitud de igualdad para con las demás minorías víctimas de discrimen y crimen de odio, la sociedad no respetará la nueva legislación que se apruebe a su favor pasando ésta a ser parte de la letra muerta q impera en nuestro Derecho.

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4 thoughts on “Te presento a Raphael Lemkin

  1. Lo tuve que leer de dos veces y si lo leo otra todavia le saco mas! Excelente, educativo, muy completo, los grupos que luchan por los derechos gay de han enejenado de la lucha de otras minorias, sera que las demas no tienen un carimbo moral como tienen la lucha de los gays. Te felicito

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