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Desesperanza

Por: @RgRgarcia03 (Raul García)

Hoy Puerto Rico vive uno de los momentos mas difíciles en toda su historia. Momentos en que nuestra gente ha perdido la esperanza de ver un alivio a la atribulada vida que estamos viviendo y en donde el deterioro de la calidad de vida se observa en todos los rincones. Los problemas de criminalidad, económicos, sociales, de salud, drogadicción, inseguridad e inestabilidad han de Puerto Rico una isla inhabitable. El continuo éxodo masivo de nuestros hermanos demuestra que estamos en un camino difícil y que la recuperación de nuestro sistema, en todos los niveles, es la única solución.

La historia política de Puerto Rico ha tomado un giro inesperado desde las elecciones del año 2000. Con la llegada de Sila Calderón al poder, en el 2001, se incrementaron los problemas que en el día de hoy enfrentamos. Su capacidad de odiar a los estadistas y el establecimiento, como norte de su administración, de un patrón de persecución política con fines de destrucción, la llevó a crear unos cimientos de pérdida del amor por el prójimo del que siempre nos sentíamos orgullosos. Desde la creación del mal llamado “Blue Ribbon”, la tipificación de “Atornillados” a los servidores públicos identificados con el PNP y ese primer mensaje en que con rabia gritó “Es una vergüenza para el pueblo de Puerto Rico”, en referencia a supuestos actos de la pasada administración, fue el momento que selló el odio en los puertorriqueños.

Luego vino el programa de segregación racial más grande en la historia de Puerto Rico, Las Comunidades Especiales. Este proyecto emblemático de la administración Calderón, dividió más al país porque marcó como pobres e indigentes a los residentes de sectores desventajados. En lo económico, fue el primer gran golpe a la economía puertorriqueña del nuevo siglo, la creación del Fideicomiso de Comunidades Especiales y la asignación de mil millones de dólares buscaba sacar de la pobreza a los residentes de esas comunidades y lo que hizo fue empobrecer más al pueblo de Puerto Rico.

Ese Fideicomiso sólo logró que los más ricos se hicieran más ricos y que los pobres se dividieran más entre ellos mismos. Su legado fue sencillo, segregación de comunidades por razón económica y el inicio del fin de la economía pujante de Puerto Rico.

En el 2005 llegó un nuevo modelo de gobierno, el Gobierno Compartido, un experimento nefasto en la política puertorriqueña. Al poder llegó un hombre que se creyó que el gobierno era su razón de ser. Un hombre insensato y con características de dictador. Promovía la confrontación y administraba sin control, dando indicios, desde el principio, que le daría un rudo golpe a la economía local.
El tiempo no nos hizo esperar y en su afán de confrontación decretó un cierre gubernamental, por su lucha por la aprobación de un presupuesto desbalanceado que presento a la legislatura, este cierre provocó que no se ofrecieran servicios a la ciudadanía. Fueron unas vacaciones pagas a los servidores públicos que resultó ser el tiro de gracia a la economía local.

En las elecciones del 2008 renace la esperanza en Puerto Rico, más de un millón de electores escogen a Luis Fortuño como el nuevo gobernador de Puerto Rico. Este nuevo gobierno enfrenta grandes retos económicos, recibe un déficit de más de tres mil millones de dólares, un presupuesto descuadrado y sin dinero en caja para pagar la primera nomina gubernamental, nada fácil, verdad.

Con arrojo y positivismo el nuevo gobierno se da a la tarea de levantar la atribulada economía, debe tomar decisiones difíciles. Sin pensar en consecuencias políticas le anuncia al país que el tamaño del gobierno era muy grande y que no se podía mantener esa nómina astronómica, la única solución, una reducción del recurso humano, con esto se pretendía iniciar el proceso de cuadrar el presupuesto y mejorar la economía. Los detractores le cayeron encima a Fortuño y la prensa imperial lo condenó a muerte, él no se amilanó y prosiguió adelante, no se quitó por el bien de Puerto Rico.

Fortuño prosiguió con su empeño de levantar al país, trajo proyectos de avanzada que buscaban mover la economía local. Proyectos como los de energía renovable para reducir el costo de la energía eléctrica, alianzas público – privadas para insertar al sector privado en la economía paublica, reforma de salud para llevar la salud a más residentes de la isla, una reforma contributiva que hizo justicia al asalariado, entre otras iniciativas. Fueron años de transición entre dos malas administraciones y el inicio de un nuevo amanecer con una economía en desarrollo.

En el 2012, luego de cuatro años de buena administración y positivismo, llega un nuevo gobierno. Con el, un gobernador que de entrada se proyectó incapaz, incoherente, sin ideas, sin estructura, sin liderazgo, sin planes y con la línea de culpar a la pasada administración de sus malas decisiones presentes.

En sólo días, este nuevo gobierno, le confirmó al pueblo, con sus decisiones, que Luis Fortuño tenía razón en sus planteamientos administrativos, prosiguió con los planes y proyectos importantes de la pasada administración. Al no tener un plan anticrimen, dejo al superintendente de la policía en su puesto, ha continuado con las alianzas público – privadas, siendo la del aeropuerto la mas emblemática, entre otros temas.

El problema es que con esta administración, en tan solo 55 días, la desesperanza ha crecido, nos sentimos menos seguros porque no hay un plan anticrimen. No hay un plan económico definido y las decisiones se hacen sin pensar sus consecuencias. Su equipo económico no ha demostrado conocimiento en el desarrollo de la economía local y llevarán al Sistema de Retiro y los pensionados a la quiebra.

Otro problema que enfrenta es la lucha de poder entre el Presidente de la Cámara Jaime Perelló, el Presidente del Senado Eduardo Bhatia, la Alcaldesa de San Juan Carmen Yulín Cruz y el Gobernador Alejandro García Padilla, esto está llevando a nuestro país a debatirse entre la vida y la muerte.

Puerto Rico se ha convertido en la Grecia del Caribe, en la España de América y en el hazme reír del mundo. Hoy más que nunca necesitamos un cambio social, una nueva estructura gubernamental y un gobernante capaz, que no lo hay, para lograr la esperanza nacional. Hoy es el momento de decirle a Alejandro García Padilla que como no puede que se quite, que le deje el camino a otro ya que debemos acabar con la DESESPERANZA DEL PUEBLO.

@RgRgarcia03 (Raul García)

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